3 CLAVES PARA NO INFRAVALORARTE EN EL PLANO PROFESIONAL

Podría escribir ríos de tinta sobre este tema y probablemente tú también (por eso estás leyendo este post).

Espero que me acompañes hasta el final y que, en ese camino, mi experiencia te haya servido para dar una patada a tu frustración.

Lo puedo decir más alto, pero no más claro: “si te infravaloran es porque tú lo has hecho primero”. Sí, sí, como te lo digo. Aunque suene a “topicazo”.

En general, cualquier persona con inquietudes tanto personales como profesionales, tiene grandes talentos ocultos en su interior.

Estoy convencida de que tú también tienes alguna aptitud natural para hacer una determinada cosa.

De igual manera, estoy segura de que, a pesar de que esa sea una aptitud sobresaliente en ti, eres incapaz de reconocer tu propia valía.

Seguramente que te identifiques cuando te digo que para ti resulta sencillo ver todo lo que, en un compañero de trabajo o incluso en un amigo, pudiera ser destacable. Sin embargo, no eres capaz de mirarte con los mismos ojos.

Te voy a contar un secreto (a voces), cuando tú te infravaloras, sobre todo en el entorno profesional, es fácil que los demás lo noten y entonces, amiga mía, les des el poder para aprovechar tu desventaja.

¿CÓMO DETECTAR CUANDO TE INFRAVALORAS EN EL ÁMBITO PROFESONAL?

 

1.- Sientes miedo:

Esto suele pasar cuando recibes una nueva propuesta u oportunidad en el trabajo. Presentas cierta resistencia y en seguida haces notar que quizás no seas la persona más adecuada/capacitada para asumir esa nueva responsabilidad.

Mi recomendación, en este sentido, es que en lugar de aventurarte y mostrar tus inquietudes, te tomes un tiempo para la reflexión y así se lo indiques a tu proponiente.

Plantea que has de tomarte tu tiempo para valorar la propuesta y, de este modo, no mostrarás una falsa incapacidad para asumir esos nuevos retos.

En frío podrás valorar más objetivamente los pros y los contras y el motivo real por el que te han hecho esa propuesta.

Nota mental: “No pongas en duda tus capacidades antes de tiempo”.

 2.- Te sientes abrumada ante los elogios:

Fíjate en este detalle, que pudiera pasar por pecar de falsa modestia, pero en tu caso no es así. Rechazas de manera sistemática los elogios al considerar que lo que tú has hecho no tiene mérito alguno.

¿Quién soy yo para merecer tal reconocimiento?

Si hasta te ofendes y todo. Es más, puedes llegar a pensar que te están intentado tomar el pelo, total, cómo no te lo crees ni tú, menos lo van a reconocer los demás.

Esto se traduce en que, ese “infravalor” que tú te das, lo proyectas en los demás, llegando a creer que el problema parte de ellos y no de ti.

Cuando tu jefe te elogie por tu trabajo, en lugar de agachar la cabeza y pensar, ¿qué querrá éste ahora porque tampoco soy para tanto?, saca tu asertividad (porque la tienes) y, simplemente, dale las gracias.

Nota mental: “¡Pues claro, me lo merezco porque yo lo valgo!”. 

 3.- Nunca hagas esto en una entrevista profesional:

Una de las preguntas típicas de los reclutadores de perfiles profesionales para las empresas es preguntar lo qué puedes aportar tú a la empresa.

Algo que debería ser sencillo de explicar, para una persona que se infravalora, se convierte en un cúmulo de titubeos y miradas al infinito.

¿Quieres qué te diga algo? (y sino, te lo voy a decir igual porque si has llegado hasta aquí no es para andarnos con florituras).

Ese bloqueo e inseguridad a la hora de hablar de tus virtudes o el tiempo de más que tardes en responder a esa sencilla cuestión, pueden hacerte perder la oportunidad de conseguir ese puesto de trabajo.

A lo largo de mi carrera profesional he llevado a cabo varios procesos de selección de perfiles profesionales cualificados.

El solo hecho de que cualquiera de ellos diese señales de tensión ante esa pregunta. O mostrase cierta incapacidad a la hora de reflejar una actitud positiva ante esa cuestión, me hacia restarle puntos.

Al fin y al cabo, si tú no te valoras, ¿por qué habría de hacerlo yo?

No se trata de sacar al prepotente que tienes dentro (si es que lo tienes), sino de ser ecuánime contigo misma.

Nota mental: “En las entrevistas no es solo lo que expliques, sino lo que proyectes”. Date permiso para mostrar entusiasmo por tus logros.

¿Te has sentido infravalorada alguna vez? ¿cómo crees que has contribuido a esa percepción que pudieran tener de ti?

Me encantaría que me dejases tus comentarios al respecto.

 

 

 

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