APRENDE A DEFINIR OBJETIVOS QUE TE ACERQUEN A LA FELICIDAD (EL PLACER DE REDUCIR DEUDAS Y SENTIRTE LIBERADA).

Últimamente no me prodigo a penas en actos sociales e incluso en quedadas con amigas. Y no es que no me guste, es que me reservo para cuando el agotamiento mental me da tregua.

Es entonces cuando aprovecho a tope la quedada y me dejo llevar por horas de conversación. Sin mirar el reloj, sin necesidad de mirar el móvil, frente a un té bien calentito.

No hace mucho tuve uno de esos encuentros con mi querida Gloria Méndez. Hablar con ella es como hablar con un pozo de sabiduría.

Un pozo de sabiduría cargado de humor y con grandes dosis de realidad bien entendida.

Porque hay personas que entienden que hablar de realidad tiene que ser algo desagradable, incluso tosco y sin ningún tipo de encanto.

Pero amiga, cuando hablas con alguien 100% constructivo y con el que te entiendes a las mil maravillas, esa es otra dimensión (la dimensión desconocida diría yo).

El caso es que hablamos de muchas cosas, entre las que se encuentra un proyecto en común del que espero poderte hablar próximamente y con el que esperamos poder ayudar a muchas personas a brillar con luz propia.

Enfrascadas en ponernos al día y en hablar de lo humano y casi lo divino, hubo una frase de Gloria que me impactó.

Le comentaba lo difícil que había sido para mí emprender en un momento de mi vida en el que mi estructura financiera sostenía una estructura personal bastante potente.

Eso me había llevado a ponerme unos objetivos ambiciosos que en su mayoría pude cumplir, pero con un elevado desgaste para mí.

Sí, emprender tomándote un tiempo para la reflexión suena muy glamuroso a la par que necesario (al menos en mi caso), pero si tu estructura, la que has creado alrededor de tus ingresos anteriores sigue siendo la misma, probablemente te estamparás.

Te crearás un sobre estrés que te llevará a desear re-encontrarte con el trabajo por cuenta ajena que tan quemada te tenía antes de dejarlo.

Y entonces, ¿ para qué tanto sacrificio y esfuerzo ? pues amiga mía, para acabar más zumbada de la cabeza que antes.

En mi caso, llevaba un tiempo planteándome vender mi casa porque, aunque puedo pagar la hipoteca a día de hoy sin problemas, ¿ para qué destinar tanto dinero a algo que por menos podría estar, sino igual, casi igual de bien ?

Gloria me hizo la pregunta a la inversa, ¿ te gusta vivir dónde vives ? a lo que le respondí que sí, que disfrutaba mucho del enclave tan maravilloso en el que vivo delante del mar y que si no fuese por eso, quizás en algún momento hubiese tirado la toalla.

Y delante de mí tenía la respuesta. Yo le decía que unos años atrás había sido capaz de reestructurar mi deuda en casi 40.000 € (algún día te explicaré cómo pagarle su parte de la casa a mi ex para perderle de vista, me ha estado lastrando hasta hace bien poco), pero con todo y con eso, quería sentirme aún más libre.

Ya no es cuestión de si puedo o no puedo pagar o no las obligaciones de pago contraídas, sino si estoy dispuesta a continuar atada a ello o no.

Y Gloria, como te decía, me volvió a hacer otra pregunta a la inversa, ¿ por qué en lugar de poner tu casa a la venta y cancelar la totalidad de la deuda no te planteas amortizar deuda y quedarte a vivir dónde te gusta?

En pocas palabras, ¿ por qué no disgregas tu gran objetivo en pequeños objetivos y disfrutas del proceso de ir consiguiendo pequeños logros ?

Y ahí estaba yo, una máquina de marcar objetivos, planificar consecuciones e interpretar cuadros de mando, ante una simpleza que de tan evidente, ni me había parado a tener en cuenta.

No sé si a ti te pasa, pero a veces no es sencillo ver la paja en el ojo propio, por eso me creo sistemas para casi todo.

A ver, no es que no me hubiese planteado seguir reestructurando deuda, sino que mi objetivo al hacerlo era el deshacerme de mi propiedad.

Y en lugar de eso, Gloria me puso ante mis narices lo contrario, reestructura pero para quedarte.

Al fin y al cabo, si me voy de mi casa deberé buscar otra en la que vivir que, aunque no comporte los mismos costes de mantenimiento, probablemente, y tal y como está el patio, tampoco será moco de pavo.

Además las condiciones de mi actual hipoteca no las tendría en una nueva a día de hoy ni de coña, por lo que lo que ahorrase de un lado, quizás, lo acabaría pagando por otro.

Sé que puede parecer una utopía, pero si lo pruebas quizás te sorprendas.

Mi objetivo primordial a día de hoy es ser feliz y para ello he de empezar por reducir mi deuda destinando una parte de mis recursos.

Paralelamente estoy trabajando en objetivos personales y profesionales que quizás te explique en otro post.

¿ Cómo reduciré mi deuda ?

Para ello me planteo por un lado, generar más ingresos y por otro ahorrar en ciertas cosas.

Mis pequeños objetivos de ahorro:

1.- Revisar la compañía de la luz que tengo contratada llegado el vencimiento de la permanencia. Me estoy planteando contratar con una cooperativa de energía. Salvo el peaje de entrada por ser socio, todo lo demás son ventajas (incluído el precio), y sobre todo, transparencia.

2.- Reducir el coste de mi fibra óptica. TV de pago no tengo así que eso que me ahorro.

3.- Buscar una nueva compañía de móvil dónde primen los datos por encima de las llamadas y en la que no pague más de 20€/mes.

4.- Cancelar 5.000€ de un préstamo personal (eso ya lo tengo hecho).

5.- Revisar las coberturas de mis seguros de hogar. A veces pagamos inútilmente por cosas que ni usamos.

6.- Contratar seguro de salud con reembolso. Aunque tengo mutua privada de salud (como para no tenerla con los tiempos que corren), hay algunas cosas, como la osteopatía, odontología que me entran dentro del cuadro médico pero con copago. Así que si amplío o contrato el reembolso con otra Cía. por un precio inferior al que gasto, por ejemplo en esas especialidades, parte del dinero que destino me será reembolsado (esto ya lo tengo casi cerrado por menos de 24€/mes).

7.- Hacer una nueva criba de ropa para poner a la venta. En este post te explico cómo financié los inicios de mi emprendimiento con este sistema.

8.- Pagar más en efectivo y menos con la tarjeta de débito (que no crédito). Así gastaré sobre lo que lleve encima. No es que yo sea muy gastadora o se me vaya la “pinza” comprando, pero si que es verdad que, como buena financiera que soy, sé que la sensación de estar gastando es superior cuando nos deshacemos de dinero en efectivo que cuando pagamos con tarjeta.

Y yo, que soy una persona con cierta animadversión a ir al cajero y a llevar demasiado efectivo encima, desfavoreceré gastar tontamente en cualquier chorrada.

Estas pequeñas cosas y otras tantas que iré implementando, me ayudarán a estar centrada en mi gran objetivo final, ser feliz.

Sé que es un objetivo ambicioso, pero también sé que lo lograré si voy planificando por el camino pequeñas metas que me ayuden a ello.

Me encantaría saber qué objetivos llevas a cabo para acercarte a tu felicidad y si los estás consiguiendo. Cuéntamelo en los comentarios.

 

 

 

 

 

 

GuardarGuardar

GuardarGuardar

2 Comentarios
  • Ariana
    Publicado a las 13:57h, 04 febrero Responder

    Gracias por compartir

    • MOA
      Publicado a las 14:08h, 26 marzo Responder

      A ti por leerlo.

Publicar un comentario

los 4 secretos del liderazgo femenino que impulsaran tu carrera hasta lo mas alto 2

Si deseas mejorar tus competencias de liderazgo para alcanzar tus objetivos profesionales más ambiciosos, te regalo mi e-book

“LOS 4 SECRETOS DEL LIDERAZGO FEMENINO QUE IMPULSARÁN TU CARRERA

HASTA LO MÁS ALTO”

brush-gold-30