SER TÍMIDA NO ESTÁ DE MODA: 5 CLAVES PARA VENCER LA TIMIDEZ (Y QUE NO FRUSTRE TUS OBJETIVOS EMPRENDEDORES)

Lo sé, quizás, el título suene un tanto frívolo pero es algo que parece estar a la orden del día.

No hace mucho hablaba con otra mamá cuya hija es extremadamente tímida. Me relataba con cierta preocupación los avatares personales por los que estaba pasando e intentaba restarles importancia en pro de la evolución que había ido viendo en su hija.

Mientras me explicaba algunas de las cosas que desde la escuela su tutora le había recomendado hacer, no pude más que tirarme las manos a la cabeza.

Voy a ser muy clara en esto, ser tímido no está de moda, pero no es una lacra que se deba arrastrar de por vida. No puede convertirse en la única “etiqueta” por la que se nos presente, la única virtud (o más bien desgracia) con la que se nos describa.

Si te paras a pensar en los adjetivos que siguen a la descripción de alguien extrovertido verás que es muy común que a continuación se repitan las palabras simpático, con don de gentes, sociable, abierto, comunicativo … pero si te paras a pensar en lo que se asocia a la descripción de una persona tímida, verás que todo suelen ser justificaciones para evitar el escarnio. “Le cuesta hacerse con nuevas personas pero cuando se suelta es muy afable”, “es muy suyo/a y por eso no se relaciona con cualquiera”…

Voy a decirte algo, la timidez no es un trastorno de la personalidad, ni una patología, salvo que nos bloqueé de tal manera que nos impida relacionarnos con el mundo exterior de cualquiera de las maneras.

La timidez es una emoción que afecta a cómo se siente y se comporta una persona cuando está con otras. Las personas tímidas necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios o a los desconocido, pero es un proceso. Tan simple como eso.

¿ Cómo identificar cuando la timidez va más allá de lo esperable?

Sensaciones como la ansiendad, el miedo, la sudoración excesiva, el bloqueo mental, la necesidad de estar siempre solos, la paresia de alguna parte de nuestro cuerpo (brazo, pierna, cara) y la tensión, son algunas de las sensaciones que una persona que cruza los lindes de la timidez percibe en su día a día y sobre todo cuando debe exponerse a situaciones nuevas y que además impliquen relacionarse con desconocidos. Es en esos casos en los que debemos buscar ayuda profesional.

No podemos tratar a la persona tímida como si fuese un bicho raro y apartarla simplemente porque no es capaz de ser tan “guay” como el resto (que por lo visto es lo que se lleva ahora).

Recordando lo que hablaba con esa mamá a la que hacía referencia al inicio, me viene a la mente algo que yo misma solía hacer antes. Mi hija es algo tímida también y digo algo porque, si bien es cierto que ofrece cierta resistencia a lo desconocido, tras un breve espacio de tiempo le cuesta poco mimetizarse con el entorno. De igual manera, su incursión “de nuevas” en lo desconocido la hace siempre desde la prudencia, dejando que los demás actúen y quedándose en la retaguardia a observar para actuar en consecuencia.

Durante un tiempo, cuando íbamos al parque y no se despegaba de mí o cuando se le acercaba alguien amablemente a “importunarla” con algún halago, ahí estaba su querida madre justificando su desconfianza. “Muchas gracias, es que es algo tímida”, “¿ Qué se dice ? Gracias” o cualquier otro tipo de convencionalismo que justificase su comportamiento frente a la persona amable, pero extraña, que se le había acercado.

Pero cuando me di cuenta que la primera que estaba etiquetando a mi hija en un rol que parecía no encajar con lo que se vende en la actualidad era yo, tomé cartas en el asunto.

Decidí respetar la voluntad de mi hija, no etiquetarla, porque no creo que el único rasgo que se merezca recibir sea el de persona tímida, y darle el tiempo que ella considerase oportuno para interactuar con el entorno que le rodea (nuevo o no).

Consideré en tratarla como una persona con sus propias necesidades evolutivas y que en ningún caso debía percibir mi desaprobación en cuanto a su manera de relacionarse con el mundo.

Reparé en que mi hija, tras pasar la barrera, era una persona completamente sociable e integrada por lo que debía respetar por encima de todo sus tiempos.

De este modo, me di cuenta de que en realidad somos los demás los que nos encargamos de catalogar al tímido, de defenestrarlo si no es capaz de integrarse y de tildarlo no más que de “anti-social” o “raro”, si no sigue la corriente del resto.

Esta misma filosofía, aplicada en mi ámbito personal, es la que intento traspasar a las mujeres emprendedoras a las que ayudo.

Cuando estás emprendiendo es inevitable, para el crecimiento de tu negocio, el socialibilizar, o hacer networking, para nutrirte de todas las oportunidades que te ofrece el entorno en el que te manejes.

Además, se hace casi imprescindible, si pretendes dar formaciones o charlas (aunque sean virtuales), que seas capaz de traspasar tus miedos para adquirir la confianza suficiente de presentarte al mundo.

Por ello, si eres una mujer tímida, quiero darte 5 claves para superar tus barreras y poder dar un paso más en tu carrera emprendedora.

  1. Reconcíliate con tu timidez: es muy importante que te reconozcas como persona tímida y que sepas evidenciar en qué situaciones y de qué manera aflora tu timidez. No te flageles por tu comportamiento pues, de lo contrario, reforzarás tu imagen negativa. Date tregua y no seas más dura contigo misma de lo que podrían serlo tus seres queridos.
  1. Apuesta por potenciar otras características de tu personalidad: ser tímido es una parte más de tu personalidad, pero no la única. Plantéate reconocer en ti otras habilidades que te puedan ayudar a vencer situaciones y reacciones emocionales asociadas a la timidez. Las personas tímidas se dan a sí mismas menos oportunidades para practicar conductas sociales.
  1. Pregúntate: ¿Qué se esconde tras mi timidez? ¿qué personas dicen que soy tímida? ¿a caso lo soy siempre o solo frente a determinadas situaciones o personas? ¿me importa quedar mal por el qué dirán? ¿me puede haber condicionado esa etiqueta durante mi infancia y posterior desarrollo? ¿puede ser que eso me haya predispuesto a adoptar ese rol?

Dar respuesta a estas cuestiones te puede ayudar a evidenciar que quizás el “problema” parta de tus creencias limitantes ya sean autoimpuestas o impuestas por el entorno.

  1. No quieras correr demasiado: Ves paso a paso pues el cambio o readaptación no se darán de manera espontánea. Esto requiere un trabajo y un nivel de autoconocimiento que no se construyen en dos días. Para no colapsarte y sentirte frustrada, puedes ir marcándote pequeños retos alcanzables y cuando los hayas alcanzado, plantear otros. La idea no es que de repente te conviertas en el alma de la fiesta, sino en ir poco a poco pero con paso firme.
  1. Busca situaciones en las que puedas poner en práctica tus nuevas estrategias: enfréntate a situaciones en las que te puedas ver expuesta socialmente, pero sin llegar a bloquearte ante un aluvión de personas (tampoco es eso). A lo largo del día nos podemos enfrentar a varias posibilidades.

No te flageles si ves que inicialmente te cuesta un poco, para ello es importante que seas realista con tus propósitos. Pero … ¿y si siendo realista no lo consigues en un inicio? No te preocupes, eso significará que eres un ser humano como el resto y que, como tal, debes ir aprendiendo a fuerza de dar tropiezos para aprender a levantarte.

Esto te ayudará a conocerte a ti misma, a saber qué te queda por aprender y a quitarle hierro al asunto tomándote ciertas situaciones con un mayor grado de humor.

Ten en cuenta que poner en práctica tus habilidades sociales tipo la seguridad personal, la conversación, la simpatía y el lenguaje corporal, pueden ayudarte a superar la timidez, lograr más confianza y disfrutar más de tu día a día.

 

 

3 Comentarios
  • noemi
    Publicado a las 21:49h, 08 septiembre Responder

    Unas apreciaciones complejas pero a la vez simples.
    Simplemente seguir el flujo que cada uno necesita.
    Los cinco puntos muy interesantes…que a veces los tienes en mente pero hasta que no te lo recuerdan…. se quedan en tu reminiscencia.

    • MOA
      Publicado a las 04:54h, 09 septiembre Responder

      Muchas gracias Noemí! Es cierto que a veces son cosas tan obvias que las pasamos por alto sin darnos cuenta, por eso es importante pararse a recapacitar.

  • Pilar
    Publicado a las 22:35h, 28 septiembre Responder

    Las 5 claves que das para superar nuestras barreras son muy útiles para que las pongamos en práctica.
    De acuerdo en lo que dices de pararnos a recapacitar y reflexionar. Muy importante!!
    También estoy de acuerdo en lo que dices que no deberíamos justificar a nuestros hijos por el hecho de que sean tímidos

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